En algunas organizaciones, los vehículos eléctricos industriales se cargan manualmente. En otras, la intervención humana ya se ha eliminado y los vehículos se conectan a la red por sí mismos. La segunda es, sin duda, la mejor opción. Pero aun así, en ambos casos la carga tarda entre 6 y 8 horas, dejando su vehículo inutilizado alrededor del 30% del tiempo.
Por suerte, ahora existe la carga inductiva inalámbrica sin contacto. Una de sus ventajas es que permite la carga en proceso (opportunity charging). De modo que, en lugar de varias horas seguidas, su vehículo se carga durante solo unos minutos cada hora. Así, puede operar 24/7.
Con el buzzard, su vehículo se carga solo. Como resultado, nadie pierde tiempo realizando operaciones de bajo valor, como enchufar un cable, cambiar una batería o presionar un botón. Además, también se reduce el riesgo de errores humanos.
Durante la carga, su vehículo se coloca a unos centímetros de la base de carga. No se produce ningún contacto. Además, la carga inalámbrica está libre de desgaste. Por lo tanto, su sistema de carga no requiere mantenimiento y ya no necesita reemplazar piezas. Otra forma de ahorrar dinero, tiempo y molestias innecesarias.
Cada hora, su vehículo se recarga. En ese momento, su batería tiene una capacidad del 70% y se recarga en un par de minutos hasta el 85%. ¿Resultado? La batería nunca se agota, por lo que dura mucho más tiempo.
Cada vez que un empleado enchufa a una toma de corriente, corre el riesgo de provocar chispas. En entornos con sustancias inflamables, esto puede ser peligroso. La carga inalámbrica elimina ese riesgo porque no hay conexión física entre la batería y la red.
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A menudo vemos una falta de conciencia sobre los beneficios de la carga inalámbrica. Permítanos guiarle y ayudarle a encontrar la mejor solución para sus necesidades.
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